Griffin Riders

EL MAESTRO LLEGA JUSTO CUANDO EL DISCÍPULO NO TIENE NI IDEA

Esta aventura comienza hace 12 años, dando inicio a una nueva forma de vida que elegí desde el corazón, pero sin saberlo en ese momento, empecé sintiendo una tristeza enorme, un vacío de vida, como un “Que carajos hago en esta tierra”, (muy común en la edad de los 15 años, donde los adolescentes tienen una oportunidad de dar un salto y avanzar en su desarrollo personal) bueno en varias culturas he escuchado que siempre tenemos varias oportunidades en la vida para despertar, y sentí que ese momento había llegado, empecé  a sentir que primero no encajaba en mi familia, en mi colegio, en mi barrio, en mi ciudad, en mi mundo, que me faltaba algo más, pero como qué? No sabía, pero sentía que debía ser algo maravilloso, algo que me llevara al límite y me hiciera un mejor ser humano.

Un día de ese 2005, llego mi padre y me dijo: “Hija te acabo de inscribir en un curso de danza araba” en ese momento lo único que sentí fue ganas de correr, correr tan lejos como fuera posible, y pensé: “danza árabe!!! ¡Esta danza que hacen las de los bares!! ¡Esto que hace que las mujeres sean creídas y sin corazón, por qué solo quieren mostrar sus cuerpos meneándose!! ¡YO NO GRACIAS…!”.

En realidad pase como una semana brava con mi padre,  (recuerden que los adolescentes sienten todo más profundo, lo que para un adulto es algo sencillo, para estos chicos es  el fin del mundo) sintiendo que lo que había pedido al cielo no era cosas sin un sentido profundo,  durante muchos años de mi niñez hice actividades que no me gustaron y no quería que a mi 15 años volvería hacer cosas que no quería, toda mi vida he sido una persona decidida, y bastante determinada y había decidido ese día no ir a esas clases y no darle gusto a nadie más que a mí misma.

Esto duro poco, hasta que mis padres y unas amigas me hablaron que podría ser muy bueno y pues que ya pago el curso, lo mejor sería asistir y conocer algo nuevo, así como fui de terca, fui sensible y considerada, finalmente me convencieron de ir a menear mi cuerpo, con muy poca esperanza de volver y rogando al cielo que el curso fuera corto.

Estaba justo afuera del salón, las voces de las mujeres se escuchaban dentro, todo como a media luz, con velas y dije:” ok. Ok. Lo mejor es irme, esto es como raro, mi plan será quedarme afuera hasta que acaben y cuando vengan por mi diré que todo fue súper” estaba a punto de devolverme, cuando de repente como si supiera que estoy afuera, sale una mujer alta, hermosa, radiante, con una sonrisa, una falda larga, cabello largo, y joyas en sus brazos y me dice: “Tú debes ser Pili, que bueno que viniste, bienvenida a Samkya”

En ese instante no entendí, nada lo único que pensé fue “otra vez mi papa, en que me metió, ahora no le dicen “danza árabe”, sino “samkya”, que belleza, ahora si tendré que quedarme, a esta cosa rara”

Entre, insegura, con cara de WTF, me senté en el suelo, obvio no tenía falda, iba en pantalón, y empecé a observar a las demás mujeres, y todas con una sonrisa me decían bienvenida, como si fuera un ritual o hubiese llegado al lugar más importante del mundo.

Comencé a bailar con algo de desconfianza, pero luego de un rato, mi cuerpo empezó a bailar con fluidez, como si ya hubiese hecho esto antes, y una sonrisa salió de mi rostro, pensé “bueno, no es tan malo, después de todo mi papa es lindo y quiere que celebre, bueno, pues creo que volveré, quizás traiga falda la próxima”

El espacio de baile había terminado, y todo empezaba a estar más tranquilo, mas es silencio, la música cambio y de repente todas las mujeres se fueron acostando en una colchoneta mirando al techo, cerrando los ojos, pensé: “Que bueno luego de tanto baile podemos dormir un poco, solo no llegue mi papa por mí y  yo siga acá durmiendo”

Ese momento en la clase se llamaba MEDITACIÓN, (el primer contacto que tenía con este viaje al interior) tengo que confesar que el primer contacto con la meditación fue un poco incómodo, no paraba de pensar, de sentir, de imaginar, de renegar, de pelear, mejor dicho, fue como una batalla campal de unos 10 minutos, que dormir ni que nada, a duras penas me pude quedar callada afuera, pero por dentro nada paraba.

Terminamos y pensé: “Wou fue intenso, que es esto, definitivamente no me gusta, mejor solo bailo y luego me voy, la próxima clase antes que empiece esto me voy feliz con mi meneo” estaba pensando eso, cuando la instructora, puso sobre una manta muy linda, un libro color dorado, que tenía varios animales en la portada y decía ALIADOS DE PODER.

Ver ese libro fue el momento más mágico de toda la noche, sentí un calor en el corazón, ganas de llorar, curiosidad, tranquilidad, mejor dicho como todo en un solo instante; si algunos de ustedes ha visto la película que se llama el Guerrero Pacifico, hay una escena que describe muy bien lo que me paso en ese instante al ver ese libro, y es cuando el maestro pone sus manos sobre el cuello del protagonista  y le dice algo así como, no estas observando bien, todo el tiempo siempre pasa algo, y el empieza a sentir todos los sonidos, los colores, y cae en cuenta que estaba dormido por mucho tiempo y que ahora simplemente despertó a la vida; Bueno pues eso sentí yo, vi ese libro y fue como si abrieran ante mí una puerta para conocerme interiormente y apoyar a otros.

Fue un instante donde todo lo que creía fantasía, irreal y que solo era locura mía, hacia parte de un mundo mágico, un mundo donde existe la magia, donde la gente siente profundamente, crecer, sirve y lucha por un mejor planeta.

Dentro del libro, ella tenía un separador con la foto de una montaña, y cuando vi esa foto, sí que mi corazón creció más, vi esa montaña, y viaje en el tiempo, sentí la brisa y sentí una voz que me decía bienvenida a la montaña más linda del mundo, lo que sentí en ese momento, fue la conexión más maravillosa que puede existir, con ese lugar, sentí que mi corazón quería ir, vivir, sentir todo lo que ella tenía para mí, sentir su brisa, su agua, su magia.

La instructora, conto que esa era la reserva natural del CONDOR BLANCO, una organización internacional, que creo esta danza y que cada año recibe miles de personas para su desarrollo personal, una montaña que está en Chile y que es in lugar a duda hermosa, y termino diciendo “Nosotras vamos en enero para allá” cuando ella dijo eso, en mi corazón se encendió una llama que decía YO VOY

Este libro tiene en su portada la foto de su escritor, y fundador de la organización, cuando lo vi, sentí un calor en mi corazón y unas ganas de abrazarlo y agradecerle, y decirle maestro, fue una sensación que nunca más volví a sentir, ni siquiera sabía que era eso de maestro, ni quien era, pero sentí que había encontrado lo que tanto buscaba, que por fin mi alma estaría completa, que por fin podría cambiar el mundo, e inspirar a otros a cambiarlo.

Ese momento fue mágico para mí, me sentí parte de algo, me sentí en el lugar que mi corazón necesitaba, con la luz y paz que merecía, entendí que, aunque no entendía que ocurría, no sabía bien que era esto, algo dentro mi confiaba en lo que ocurría y había encontrado lo que tango había buscado.

Y esto fue solo el inicio de una aventura para siempre, la aventura de encontrar dentro de mí la luz que me guie a la iluminación, a convertirme en una mujer sin límites, sin fronteras, sin miseria.

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